MES DE LA BIBLIA “Vidas Paralelas: Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera”

 

La Reina Valera, la popular Biblia usada en el culto congregacional y en la vida diaria de una enorme mayoría de cristianos evangélicos de habla hispana.  La misma que sobrevivió a la persecución del mismísimo Felipe II y  a la omnipresente Inquisición de la Iglesia católica. Y aún hoy, con medio centenar de versiones en español, esta biblia sigue siendo la más leída.

Su nombre “Reina Valera” se debe a sus autores, “Casiodoro de Reina (1520- 1594)” y “Cipriano de Valera (1532-1602)”.  Ambos nacieron en el sur de España, bajo el reino de Sevilla. Ambos pasaron por las aulas de la Universidad de Sevilla en fechas que no han podido determinarse.

Estos dos sevillanos volvieron a encontrarse al profesar como frailes jerónimos en el Monasterio de San Isidoro del Campo. En Sevilla abundaba en lo oculto el estudio de las ideas del movimiento protestante, a pesar de la persecución. Por eso no es coincidencia que 22 de sus 40 miembros en ese monasterio hayan sido acusados de herejía. Lugar que terminaron por abandonar en 1557, para ir camino al exilio hacia Ginebra buscando refugio. Así nuestros personajes emprendieron un camino sin retorno al corazón de Europa, dejando huellas de su fe, protesta, sacrificio, valor, amor y trabajo a su paso por Francia, Suiza, Alemania, Bélgica, Holanda e Inglaterra.

Los dos de casaron en Londres y,  curiosamente, Ana era el nombre de ambas esposas. Ellas les dieron hijos y sufrieron, junto a toda la familia privaciones, persecuciones y polémicas.  Finalmente Valera se quedó en Londres y Reina siguió viajando por Europa Central.  Al parecer después de 1578 no volvieron a verse. Tampoco se sabe si mantuvieron correspondencia.

Por lo tanto, se separaron finalmente en Londres, donde Valera permaneció, mientras Reina, el impenitente viajero justificaba el bien ganado apodo del “Moisés español”, aludiendo así a los diferentes éxodos de perseguidos protestantes, españoles y extranjeros.

Mientras Felipe II (Rey de España) y los inquisidores no repararon en métodos y gastos para calumniarlos, secuestrarlos o, tratar de asesinarlos. Ellos pudieron experimentar la oportuna protección de Dios y de sus hermanos en la fe, aunque esto último no impidió que el tribunal de la Inquisición los quemara “en estatua” el 28 de abril de 1562 en Sevilla, y colocara su obra en los índices de libros prohibidos.

La muerte sorprendió a Casiodoro el 15 de marzo de 1594, rodeado de sus hijos, todavía solteros, y de su esposa. Esta ocurrió cuando ejercia el pastorado en Francfort, lo que antes había hecho en Ginebra, Londres y Amberes. Mientras, Cipriano de Valera todavía estaba vivo en 1606, fecha en la que perdemos su pista. Eso sí, ya con más de seteta años y una vida más sosegada y próspera, con su docencia en las universidades de Cambridge y Oxford.

Cipriano de Valera, nunca abandonó el calvinismo que habían profesado desde el principio. A diferencia de Casiodoro de Reina, en los últimos años, firmó y enseñó la confesión luterana.

 

Fuente: Protestante Digital



Reflexión
Cristiana

UN PERFECTO  PADRE CRISTIANO


Jesús dio a los padres el ejemplo perfecto de cómo tienen que tratar a sus hijos. La Biblia relata este hecho:

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viendo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí; no se lo impidáis . A continuación: “tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” Marcos 10: 13-16

Esa actitud es la que todo padre cristiano debe tener con sus hijos y con todos los niños. Ellos necesitan que se les dedique mucho tiempo, no solo unos pocos ratos. Es fundamental que tome tiempo para enseñarles, pues así nos lo exige Jehová a los padres.

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino y al acostarte, y cuando te levantes” Deuteronomio 6: 6-7

Nunca ha estado tan amenazado el bienestar físico, psíquico, espiritual y moral de los niños como en estos días. La seguridad para un perfecto padre cristiano no es una condición de preocuparse, sino de ocuparse.