80 latigazos y 10 años de cárcel penas por profesar el Cristianismo en Irán

 

 

IRAN.  Mohammad Reza Omidi, es un cristiano residente en Irán y ha sido condenado a 80 latigazos en público, específicamente en una plaza a la vista de todos y a 10 años de cárcel.

En Irán, los cristianos apenas representan el 0,5% de la población, siendo evangélicos – protestantes la mayor parte de esta minoría. El simple hecho de ser cristiano en los países musulmanes es ya un hecho heroico, pues mantener la fe cristiana es exponerse a una violenta persecusión por parte de estos Estados.

Otro ejemplo de la hostilidad hacia los cristianos,  es la situación que sufre el Pastor Yousef Nadarkani, 10 policías invadieron su casa en julio de este año. Su residencia ubicada en la ciudad de Rasht, a norte de Irán, fue violentada por los funcionarios, atacando además a su hijo adolescente. “Cuando Danial (mi hijo) atendió la puerta y empezó a llamarme, los policías lo atacaron con un arma de electrochoque, y lo dejaron inmóvil. Yo llegué a la sala y me atacaron con la misma arma para luego golpearme a pesar de que en ningún momento mi hijo y yo nos resistimos a sus órdenes”, cuenta Yousef. El pastor Nadarkani está cumpliendo una condena de 10 años en la prisión de Evin, también llamada “La Fábrica de Tortura”, por convertirse del Islam al Cristianismo y predicar la palabra de Dios.

No solo ellos han sido victimas de la hostilidad y la intolerancia hacia los cristianos, sino también muchos pastores que se ven amenazados por ser señalados de “actuar contra la seguridad nacional”, ya que en Irán está penalizado compartir abiertamente su fe y asistir a congregaciones domésticas.

Las investigaciones han arrojado que las condiciones a las que se exponen los cristianos encarcelados son extremadamente brutales y hasta se les prohíbe que puedan tener acceso a la atención médica y estar bajo tratamiento. Los presos son constantemente torturados física y mentalmente, los interrogan a diario, los golpean prolongadamente, reciben amenazas de daños hacia sus familiares y los obligan a renunciar a su fe en Jesús; lo último que se pudo conocer es que varios cristianos estaban en confinamiento solitario durante 34 días.

Pero ser liberado de la cárcel no garantiza la libertad plena y absoluta; cuando se libera a un cristiano es por pago de altísimos montos en fianzas. Se enfrentan a más prisión si llegan a coincidir con otros cristianos y los despiden de sus trabajos catalogándolos de “Apóstatas”.

La cifra actual de cristianos detenidos se eleva a 21, cumpliendo injustas sentencias en condiciones infrahumanas.



Reflexión
Cristiana

PROMESAS


Un cristiano de recto andar no hace promesas que no pueda cumplir, se puede tardar por dificultades ajenas a su voluntad en consumar su compromiso, pero la palabra empeñada la cumple.

Desde siempre el hombre a realizado pactos. La promesa o “palabra” ha sido utilizado para intercambiar bienes, para sellar compromisos y para rubricar un convenio sentimental. Para ello se realizan contratos escritos o simplemente se da la palabra.

La Biblia relata que después del diluvio Dios le prometió a Noé que nunca más iba a destruir la tierra con agua y como señal del compromiso puso el arco iris en el cielo.

En la actualidad se firman contratos escritos para casi todos los negocios: vender, comprar, representar, arrendar, entre otras muchas otras cosas. Sin embargo, también se hacen pactos en los que solo se da como garantía la palabra, con la confianza plena en la buena fe y decencia del otro, como hacían nuestros abuelos y bisabuelos, como se hace aún en los pueblos pequeños, como se hace también entre amigos, como se hace muchas veces en el amor.

En esta sociedad del siglo XXI el valor de la palabra ha ido perdiendo su valor. Y no sólo de la promesa hecha verbalmente, sino de la escrita y de cualquiera otro medio.

La Biblia nos alerta cual debe ser el comportamiento de un cristiano recto:

“En toda labor hay fruto, más las vanas palabras de los labios empobrecen” Proverbios 14:23